Somos seres de luz, que venimos a la Tierra a enfrentarnos a nuestros miedos, pero también a aprender y a divertirnos. Durante nuestra estancia aquí cometemos mil y un errores. Errores y fracasos que traen aprendizajes, pero que, en muchos casos, nos generan culpa, agobio y tristeza.
No siempre podemos prever todo lo que va a pasar cuando emprendemos una acción, por mucho que lo analicemos antes de actuar. Por eso, es muy importante entender que el error no merece castigo, sino comprensión y aceptación. Los errores suceden, nos guste o no, y no podemos evitarlos, pero sí que podemos elegir cómo vivirlos: desde el amor y la comprensión, o desde el miedo y la vergüenza.

Hay algo muy importante que solemos olvidar: nuestros errores no nos definen ni nos convierten en malas personas. Simplemente son cosas que suceden y que nos traen aprendizajes.
CULPA
El error suele venir acompañado de la culpa y esta de la necesidad de castigo, ya que es lo que se nos enseña desde pequeños.
Sin embargo, la culpa es una cadena que nos rodea, atrapa e inmoviliza. Además da poder a otros sobre nosotros, porque al sentirnos culpables y pensar que necesitamos compensar nuestro mal comportamiento, podemos llegar a permitir que otros nos dirijan y manipulen.
En muchos casos, la culpa viene acompañada de la vergüenza, lo que hace que intentemos ocultar nuestros errores para evitar ser juzgados por los demás. También trae sentimientos de no ser suficiente, de ser un fracasado, un inútil, etc. Como ves la culpa es un mal compañero de viaje, que nos atrapa y nos envuelve en oscuridad y miedo.
AUTOCASTIGO
Vivimos en una sociedad basada en el castigo, donde prima el «tú lo haces, tú lo pagas», pero la mayoría de la veces esos castigos son contraproducentes.
El castigo no soluciona el error y como está basado en el juicio y la critica, lo único que aporta es más dolor y sufrimiento. En cambio, cuando te muestras comprensivo contigo mismo, es más fácil entender el por qué y aceptar el error. Eso es lo que te permite aprender y seguir adelante.
Así que la próxima vez que metas la pata piensa bien qué camino quieres tomar:
- El de la comprensión y el perdón, que trae liberación y aprendizaje.
- El del castigo y la culpa, que trae miedo y atenaza el alma.
